Aprendiendo a cerrar ciclos

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, puedes llegar a perder el sentido del por qué estás ahí. Cerrando círculos, puertas, capítulos, o como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir .

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los porqués, en devolver el "tape" y tratar de entender por qué sucedió tal o cual cosa. Nos enfrascamos en el victimismo y en ocasiones en la culpa, siendo factores que no nos permiten hacernos responsables de nuestro presente, atados a una persona, trabajo, o algo en específico sin dejarnos avanzar.

Recuerdo cuando terminé mi última relación, me sentía tan confundida y pensaba : ¿Es en realidad el final de la "gran historia de amor"? Y en mi cabeza, si sólo en mi cabeza, existía el pensamiento de qué todavía no era momento, se podría hacer más, más lucha, más esfuerzo, más tooooodo, pero llegué a la gran pregunta ¿ esto quieres para ti? NO, no quiero esto, una relación acabada desde hace mucho tiempo, pero que mi ser no permitía dejar ir, era un sentimiento  de fracaso, y me aferraba a "componerlo", y al darme cuenta que hace mucho había dejado de ser la relación que aportaba y sumaba a mi vida, pude dejarla ir.

Esto aplica en cualquier área de tu vida: laboral, pareja, amigos. ¿Te ha pasado que vas a reuniones de amigas de la infancia y ya no tienes nada en común con ellas? Solo sigues yendo porque son tus amigas de toda la vida, sin parar y mirar que todos cambiamos, que el tiempo pasa, que en ocasiones hay que soltar, el que ya no vayas o hayas dejado de tener cosas en común no te hace mala persona, ni dejar de quererlas, simplemente son cambios naturales de la vida, es movimiento, es elección de quién forma parte de tu vida. Te invito a que te preguntes: ¿por qué y para qué estás en esa relación?

Si vas a mirar atrás, hazlo para reconocer que hiciste mal y que hiciste bien, no solo  para criticarte. Toma conciencia de que tú tienes el poder para crear tu nueva realidad. La crítica no te apoyará a cerrar esos ciclos que te impiden evolucionar.

La vida es para adelante, nunca para atrás. ¿Noviazgos o amistades que no aportan?, ¿Trabajos que no te apasionan? ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón,  en esa casa, en esa oficina. Te invito que seas agradecido con lo que si te dieron, creo fielmente que todos en esta vida somos un regalo, así que como tal, da las gracias, guarda lo que si te funcionó o aportó a tu vida y lo que no, déjalo ir. 

¿Cómo cerrar ciclos?

El primer paso está en tomar conciencia de que quieres dejar en el pasado, esas situaciones dolorosas o tal vez frustrantes que recreas de manera consciente e inconsciente en tu vida.  Ya no tiene ningún sentido seguir repitiendo la vieja y gastada película de lo que te hicieron o no te hicieron. Segundo paso. Define ¿qué  es lo que realmente quieres ser, hacer y tener?.Escribe.  Toma  papel, un lápiz y plasma tus verdaderos deseos.

Es natural sentir temor cuando se empieza algo nuevo.

Sin embargo, atrévete  y lánzate a dar el paso.  Ese es un mensaje claro y conciso que escuchará el universo. De esta manera se crea la energía para el resto de los pasos que darás hacia lo que quieres generar para ti.

Procede a establecer metas precisas. Crea tu mapa de los sueños.  Desarrolla el poder de la intención.  Debes aprender a ser compasivo contigo mismo.  Las manifestaciones se irán dando poco a poco. Adopta un toque de humildad y anímate a pedir ayuda.  

Para cerrar ciclos es necesario que crees una conversación poderosa con aquel ser supremo, Universo, Dios, en lo que tu creas y te introduzcas en la magia del perdón contigo mismo, antes de pensar en los demás.   Esas historias del pasado, te han permitido llegar a donde estas.  Sin ellas, tal vez no serías quién eres hoy.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver.

Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, atrévete a escribir una nueva historia.