La conexión de la desconexión.

Leer,descargar, enviar, publicar, mensajear, compartir, actualizar, comentar, etiquetar, darle like… ¿Cuánto tiempo nos lleva realizar todo esto?
¿Cómo sería estar conectados en presencia?
Sin minimizar el gran avance que significa para la humanidad esta “era conectada”, también tiene otro lado, es precisamente el hecho que nos estamos desconectando con demasiada frecuencia e intensidad de aquellas personas y situaciones que realmente hacen la vida.
¿Te has preguntado cómo vivías antes de que existiesen los teléfonos celulares?
Los chicos que hoy tiene menos de 20, o incluso 25 años, no han conocido esa época. ¿Cómo sobrevivíamos cuando debíamos marcar a casa de un amigo(a) y que te contestara su mamá o papá y decir: Buenas tardes señora, está Carlos?. Cuesta tan sólo el recordar como era esa época,convertida en nuestra principal forma de comunicación, pero entonces lo hacíamos.
Me ha pasado, que en ocasiones estoy contando alguna anécdota y hago el énfasis en decir: Le marqué a su casa o fui a buscarlo, no había celulares…. Y nos parece a veces imposible pensar en cómo vivíamos.
Nada extraño porque vivimos en una sociedad que se ha enganchado a un aparato. La escena se repite en cualquier parada de autobús,en las cafeterías, en una plática entre amigos, yo lo veo en todos lados.


La dieta digital de Sieberg
Autor del libro The Digital Diet: A four-step plan to break your tech addiction and regain balance in your life (La Dieta Digital: Un plan de cuatro pasos para romper con tu adicción a la tecnología y recuperar el equilibrio en tu vida), Daniel Sieberg se confesó adicto a los gadgets y a las redes sociales luego de trabajar como periodista en el sector de tecnología de CBS News.
Un día se dio cuenta de que era “la persona más distraída imaginable” por lo que puso manos a la obra para cambiar eso y actualmente es uno de los líderes del movimiento “de-teching”. 
A continuación, los 4 pasos en los que se basó para lograr desintoxicarse:
Paso 1: Repensar. Sieberg dice que dedicar dos horas diarias a actualizar Facebook y Twitter no parece tanto tiempo. Sin embargo, a final de mes la suma es de casi 60 horas “perdidas en el éter”. “Y esto es sólo el costo cuantitativo, sin considerar lo que se sacrifica en términos de privacidad y horas de sueño”.
Paso 2: Reiniciar. Se aconseja empezar la desintoxicación un fin de semana. Lo primero es guardar todos los gadgets en una caja y quitarlos del campo visual. Lo segundo, confiar a alguien las contraseñas de los perfiles en redes sociales: su misión será cambiar las contraseñas por unas nuevas y desconocidas para el practicante del retiro, que deberá grabar un mensaje en su teléfono disculpándose por no estar disponible. El e-mail podrá ser revisado una vez al día. Así, el usuario tendrá tiempo para leer libros, hacer ejercicio físico o entrenarse en la conversación cara a cara.
Paso 3: Reconectar. El objetivo de este ayuno no es una cruzada contra los aparatos electrónicos, sino recolocar la vida online en el sitio adecuado. Una variable a controlar es el tiempo que pasamos entregados al celular o a la computadora. En esta fase, el tiempo de conexión puede ir alargándose, con una duración razonable de entre 90 minutos y tres horas.
Paso 4: Reactivar. El ayuno habrá funcionado si se renuevan las relaciones abandonadas por la vida digital.
Hay vida después de la desintoxicación.
Para finalizar nuestro "detox", podemos reflexionar acerca de una de las reglas de oro de Sieberg: “Debo elegir entre personas o aparatos. Si alguien me habla, intentaré dejar mi gadget a un lado y prestar atención”. 
En definitiva a nosotros también nos gusta ser escuchados, ¿o no?
Nos estamos perdiendo de una de las cosas más increíbles que tiene la vida: “Vincularnos con una mayor parte de la humanidad”.
Lo que podemos aprender de cada individuo sólo espera la oportunidad de ser escuchado.

Te dejo este video, de verdad te invito a conectarte con lo que vale en esta vida.