MI SOLEDAD Y YO. Así, como la canción de Alejandro Sanz.

No es lo mismo estar solo que sentirse solo.

¿Por qué, en general, se rehúye la soledad_ Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos».jpg

¿Por qué nos da miedo la soledad?

Sentimos ese miedo a estar solos porque llevamos esta carga informativa en nuestras espaldas desde hace millones de años, aunque aquellos peligros reales ya no estén presentes. Además, la sociedad, la educación y la cultura han contribuido a reforzar ciertas creencias irracionales sobre la soledad.

El estar en soledad es benéfico para cualquiera, claro, en las dosis que consideres necesarias. Estar solo te permite conocerte y contactar contigo mismo, escuchar tu propia mente andar, tus emociones ir y venir.  Cuando aprendes a estar solo contigo mismo, y te es cómodo estar así, entonces para los demás también será cómodo estar a tu alrededor, y a ti te será fácil estar con los demás.

Pero si no te sientes cómodo estando contigo, ¿cómo podrás sentirte cómodo estando con los demás?

Querer estar con los demás puede ser un escape de ti mismo.

Es probable que estés queriendo evitar contactar contigo por miedo a lo que puedas descubrir o por sentirte inquieto.  Cuando haces un alto y dejas de distraerte por otras personas o por andar en la actividad diaria, es que entonces empiezas a hablarte, y quizás no quieres escuchar lo que quieres decirte.

Te estás evitando a ti mismo, como si te tuvieras miedo a ti mismo, pero yo te pregunto ¿Cuánto tiempo más podrás estar evitándote a ti mismo? Vives contigo, atrévete a conocerte y hablar contigo, créeme que sólo podrás encontrar cosas buenas para ti.

¿Quién no ha oído alguna vez la frase: se va a quedar para vestir santos? o ¡Con 40 años y solo, algo malo tendrá! Es esencial que nos percatemos de que el problema central es lo que nos decimos a nosotros mismos acerca de los hechos. Es decir, el problema no es la soledad en sí, el problema es lo que tú te dices acerca de ella, cómo la encajas, cómo la interpretas y qué significado le das.

Es una soledad sagrada que no es mala, ni incorrecta, ni vergonzosa, o una señal de que estás roto, dañado o incompleto de alguna manera.

Es una soledad nutritiva, reconfortante, reparadora y vivificante, una puerta  a ti. Es una soledad que nunca se va, que no tiene relación con lo "popular" que eres. Es una soledad que no te aísla, sino que te conecta con toda la vida. Es una soledad saludable, y se necesita valor para permanecer con ella y no huir.

¿Cómo perder el miedo a estar solo?

  • Reconoce tus miedos.

  • Fortalece los vínculos con tu entorno, sin apego.

  • Reconquístate (hazte tu aliado).

  • Haz actividades en solitario, descubre qué emociones se detonan.

Te confieso que durante mucho tiempo le saqué la vuelta a trabajar el miedo a la soledad, sin embargo decidí verla de frente, comencé a hacer actividades sola, al principio me sentía insegura, ridícula, creía que todo mundo me observaba, me veían como la “sin amigos”, después dejé de enfocarme en lo que yo creía que pensaban de mí (dejé el juicio, no el de afuera, era un reflejo de lo que yo pensaba de mí), empecé a sentirme, a escucharme (puse atención a mi diálogo interno), a conversar conmigo y poco a poco me fui enamorando de la soledad, mi relación conmigo se volvió fabulosa. Si duda hoy atesoro taaaaaaaaanto esos espacios de silencio, la busco y la cultivo porque me ayuda a reconectarme conmigo, a ordenar mis ideas, a la creatividad y proyectarme.

Creo fielmente que hay que aprender a dejar ir amigos, amores, historias, eventos. Dejar de insistir en lo que ya no es. Hay que aprender a vernos directo a la cara.

La invitación es a re-descubrirte en los espacios más vulnerables, y la magia irá apareciendo.

Te dejo un abrazo apretujado.